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Cómo financiar la compra de un barco

Dice un socorrido tópico que los dos momentos más felices en la vida del navegante son el día que compra el barco y el día que lo vende. Categórico o discutible, viene a cuento ocuparse del primero de esos momentos al renovarse el cíclico ritual de los grandes salones náuticos que se suceden por todo el continente. Con ellos llega la ocasión de plantearse en serio la compra del primer barco o el cambio a otro mayor, eligiendo entre los modelos ya conocidos de temporadas anteriores o las rutilantes novedades con que la industria tienta cada año la sensibilidad y el bolsillo del posible cliente.


 


ANTES DE COMPRAR UN BARCO


como-financiar-la-compra-de-un-barco_18_1_200.jpgHacer números y decidir cómo se va a pagar el barco es una cuestión que no tiene por qué plantear dudas. Mucho más largo y delicado es el proceso de selección y posterior elección de uno de esos objetos de deseo de lustrosa piel y penetrante olor a resina que por centenares se alinean a lo largo y ancho de cualquier salón. Incluso aunque se tenga “fichado” un modelo concreto desde tiempo atrás, es necesario conocerlo y reconocerlo a fondo y meditar mucho la decisión de compra, examinándolo “in situ”, reuniendo la mayor información por todos los medios posibles y desde luego tratando o mejor forzando la posibilidad de probarlo en el agua, algo a lo que cualquier astillero o distribuidor accederá como seguro apoyo de la operación de venta.

El barco, a diferencia del automóvil, suele convivir con su armador durante bastantes años, a veces toda una vida. En la elección, además del programa de navegación y el presupuesto, intervienen otros factores más o menos estratégicos como el servicio posventa, las diferencias de equipamiento y acabados de uno a otro modelo, el conocimiento previo de la marca, la facilidad de mantenimiento o la posibilidad de formar flota de regatas en un club náutico. Para afinar en su decisión final, el futuro comprador echará mano de todos los recursos informativos a su alcance: visitas a los distribuidores, amistades y contactos personales, prensa técnica, publicidad... Por encima de todos ellos, el salón náutico le ofrece además la oportunidad de ver toda la oferta reunida y poder comparar productos. Al final del camino, unas y otras referencias le permitirán acertar de lleno en la elección.



 

PAGOS Y ACUERDOS


como-financiar-la-compra-de-un-barco_18_2_200.jpgEl pago del barco está regido por una especie de principio universal, tan obvio como expeditivo: el vendedor no soltará el barco mientras no esté pagado en su totalidad. Una práctica por lo demás convencional, en todo semejante a la compra de un automóvil, pero con la gran diferencia de los plazos de entrega, en proporción directa con la eslora de la embarcación, y de las cifras a manejar en operaciones a gran escala.

El contacto entre el proveedor y el cliente comienza con un acuerdo tácito que muchos constructores materializan mediante contrato escrito: el astillero o la náutica distribuidora se comprometen a entregar el barco a su cliente en un plazo prefijado, y éste se obliga a aceptarlo sin reservas, negándose la posibilidad de cambiar de idea a última hora. Sólo los barcos más pequeños están permanentemente disponibles en stock; los grandes, por el contrario, sólo se construyen sobre pedido y a la unidad. Por término medio, y debido al alto componente artesanal involucrado en la construcción de barcos de recreo, hasta 10 metros de eslora el plazo de entrega oscila entre 4 y 5 meses, y a partir de los 10 metros puede prolongarse por encima de los 8 meses. Esta circunstancia crea las condiciones óptimas para fraccionar el pago. Así, lo normal es abonar una cantidad inicial al encargar la embarcación –la clásica “señal”–, variable entre el 20 y el 30% del valor total, según las marcas, y el resto se liquida a la entrega. Algunos astilleros introducen un pago intermedio, más frecuente en esloras grandes, que en los barcos de motor coincide con el momento de la instalación del equipo propulsor, y en los de vela con el de la unión casco-cubierta. En algunos casos el cliente pide aval bancario sobre las cantidades entregadas y el vendedor se lo gestiona.

Para hacer efectivos esos pagos es donde entran en juego las entidades bancarias y las sociedades financieras. No son tan raros como pudiera parecer los casos de pago al contado sin ningún tipo de financiación, pero por lo general –cerca del 90% de los casos– el comprador recurre a una operación crediticia con la sociedad financiera de su banco o con una entidad independiente, o bien con alguna colaboradora habitual del vendedor que éste propone a su cliente en caso de que no existan preferencias.


 

FÓRMULAS DE FINANCIACIÓN


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La impresión de los profesionales de la venta de barcos de recreo es unánime al considerar escasa la oferta española de productos financieros específicamente adaptados a la compra de embarcaciones, y en claro desfase respecto a otros países europeos de reconocida presencia en el mercado náutico.

Por amplia mayoría, la fórmula más utilizada en nuestro país para financiar la compra de un barco es el préstamo personal en su modalidad más estándar. El tipo de interés para una operación a 5 años se cifra en torno al 7-8%, sujeto a las variaciones del Euribor vigente a lo largo del plazo del préstamo. La cantidad financiada suele cubrir el 70% del valor total de la embarcación. Todos los bancos españoles ofrecen este producto a través de las sociedades financieras integradas en sus respectivas estructuras.

En el año 2000 CaixaGalicia lanzó una fórmula diseñada exclusivamente para la compra de embarcaciones de recreo, un préstamo hipotecario sobre el barco comercializado con el nombre de Caixa Náutica. La entidad gallega fue pionera dentro del sector. No obstante, las posiciones sobre esta solución están bastante divididas. Frente a la economía de costes que ofrece si se compara con el préstamo personal, algunos profesionales objetan la exigencia de garantías o avales y la mayor complejidad de tramitación respecto de la fórmula convencional.

En los últimos años viene ganando terreno la modalidad de financiación por leasing a cargo de sociedades extranjeras. Son dos productos conocidos en el mercado como leasing francés y leasing italiano, subvencionados en ambos casos por los gobiernos de sus respectivos países y dirigidos tanto a empresas como a particulares. La fiscalidad varía en función de la eslora o de la categoría de navegación.

Por parte tanto de distribuidores como de clientes existe una creciente demanda del sistema de financiación por leasing para el sector náutico, pero por el momento ninguna entidad española opera en este campo. El renting, por su parte, es literalmente desconocido en este tipo de ventas.

Si la operación es un cambio de embarcación normalmente se acepta el barco anterior como entrega a cuenta, aunque no todos los astilleros aceptan un barco usado de cualquier marca en sus stocks. Cuando el astillero recoge el barco antiguo a cuenta, es porque está seguro de poder darle salida. Por lo general el barco antiguo es tasado con la conformidad de vendedor y cliente, y ese valor se aplica a la compra del barco nuevo. Si no hay acuerdo sobre el precio tasado –el armador pide por su barco antiguo un precio más alto que el que le ofrece el astillero–, el vendedor puede realizar la gestión de venta del barco viejo por el precio fijado por su propietario, cobrando una comisión sobre la venta. En este caso la compra del barco nuevo queda bloqueada en tanto no sea vendido el antiguo.

Las anteriores modalidades de financiación sirven igualmente para la compra de barcos de ocasión, pero en este apartado las condiciones del préstamo varían ligeramente respecto de la compra de barcos nuevos.


 

OTRAS CONSIDERACIONES EN LA COMPRA DE UN BARCO


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La operación de compra no termina con el desembolso de la cantidad que el constructor anuncia en su hoja de tarifas. También se indican en dicho documento los impuestos y transportes desde el punto de distribución hasta el destino solicitado por el cliente. A éstos hay que añadir los seguros, el equipo obligatorio de seguridad y los posibles elementos opcionales requeridos por el comprador.

Además del seguro obligatorio es imprescindible contratar un seguro para el transporte de la embarcación en el momento de la entrega, ya que el seguro obligatorio no cubre los riesgos del barco en tierra. A este respecto es importante leer la letra pequeña de la póliza para evitar este tipo de contingencias. Del seguro de transporte se encarga normalmente el distribuidor, que es quien contrata el transporte especial.

El equipo de seguridad, también obligatorio, debe ser adquirido aparte por el armador, según la lista que corresponda a la categoría de navegación de su barco. En este sentido son muchos los que demandan que el astillero instale de serie determinados elementos de obligada presencia a bordo, como el VHF, aunque su precio sea añadido al de la embarcación.

En cuanto a las opciones, tanto astilleros como clientes prefieren incorporar el mayor número posible de extras antes de la entrega, naturalmente en función del presupuesto. El compás, el piloto automático, el molinete y la patente se encuentran entre los más demandados para barcos de pequeña eslora.

Por unos y otros conceptos, el precio final de la embarcación puede incrementarse en un 20% aproximado sobre el precio de astillero, hasta que esté en el agua lista para navegar.


 

REDUCCIONES FISCALES


como-financiar-la-compra-de-un-barco_18_5_200.jpgNi que decir tiene que en la elección de una u otra fórmula de financiación, con el eventual añadido de alguna operación de ingeniería fiscal, está presente el empeño por rebajar las cargas tributarias de la embarcación hasta donde sea posible, máxime si se considera que España padece el tratamiento fiscal más severo de toda la Unión Europea.

Ciertos formateos administrativos como la matriculación en lista 6ª, preceptiva si la embarcación a financiar se destina a usos comerciales (chárter, escuela, turismo náutico), pero fraudulenta si la utilización es a título privado, así como el abanderamiento en un paraíso fiscal o la inscripción de la embarcación a nombre de una empresa, figuran entre los más difundidos para reducir al mínimo el montante de los impuestos. Todos ellos son compatibles con cualesquiera de las modalidades de financiación disponibles en España.


 

Autor: Paco Otero
Adaptado para Nautibarcos.com por Grupo V S.L.U.